Cuando aprendemos sobre las enseñanzas más profundas hacía el silencio y la nada, la coraza se suaviza y entonces, y solo entonces el cuerpo va ajustándose a su verdadero ritmo interno (no a los impuestos), y el corazón empieza a darse el permiso de decir lo que no se había atrevido hasta ese momento.
La práctica de Ashtanga y el silencio van de la mano. Una, es una práctica en movimiento donde purificamos y abrimos campos de escucha; y en las prácticas de Vipassana acogemos el silencio en la quietud. Ambas son prácticas donde transitamos lo activo y lo receptivo.
Nos convertimos en observadoras y también en huéspedes.
Gracias a tod@s.
Por atreveros. Por remover la tierra desde abajo. Por suavizar un poquito más el corazón y por permitirnos ser vistas por la mente-corazón universal.
Y gracias @g0iatz_ por nutrirnos y alimentarnos. Por ser amiga y cómplice. Por muchos más🤍
Seguimos🤍